HISTORIAS

¿Por qué esta antigua universidad laboral es un icono brutalista para València?

En pleno campo, a 25 kilómetros de València, el franquismo levantó en Cheste una ciudad universitaria completa, obra de Fernando Moreno Barberá. Medio siglo después, el conjunto sigue planteando la misma pregunta: por qué esta antigua universidad laboral es un icono brutalista para València. Cinco razones para responderla.

Los jardines de la antigua Universidad Laboral de Cheste, con los edificios del conjunto al fondo

Los jardines de la antigua Universidad Laboral de Cheste, con los edificios del conjunto al fondo. Foto: Fundación Docomomo Ibérica.

1. Porque es una ciudad entera levantada de la nada.

En 1963, el Ministerio de Trabajo eligió Cheste, por delante de Burjassot, el Saler o Meliana, para levantar una de las universidades laborales más ambiciosas del país. El encargo pedía una ciudad completa para más de 5.000 estudiantes: aulas, residencias, talleres, comedores, clínicas, auditorios, capillas, campos de deporte y jardines. Vista desde arriba, la trama todavía se lee como una pequeña Brasilia mediterránea.

2. Porque la firmó uno de los arquitectos esenciales de València.

Fernando Moreno Barberá se formó en Alemania y conoció de cerca a Mies van der Rohe y Richard Neutra antes de aterrizar el movimiento moderno en la ciudad. De Le Corbusier tomó el uso sistemático del hormigón; de Mies, la precisión del acero y el cristal. Su Facultad de Filosofía sigue en pie en el campus de Blasco Ibáñez; las naves de Agrónomos, demolidas en 2020, recuerdan lo frágil que ha sido su legado.

Vista aérea de la Universidad Laboral de Cheste en construcción, en los años sesenta

El complejo en construcción, en los años sesenta: una ciudad entera levantada de la nada. Foto: Fundación Docomomo Ibérica.

3. Porque puso a un pueblo pequeño en el mapa de la arquitectura mundial.

Con menos de 10.000 habitantes, Cheste es conocido sobre todo por su circuito de motociclismo. La Fundación Docomomo reconoce la laboral como uno de los grandes ejemplos de la arquitectura y el urbanismo del movimiento moderno: plasticidad del hormigón, celosías de protección solar estudiadas y una ambición a la altura de experiencias como las de Río de Janeiro, México o Caracas.

4. Porque su construcción fue también un símbolo político a toda velocidad.

El complejo nació dentro del Plan de Mutualidades Laborales y la propaganda del régimen presumía de récord de edificación en España, levantado en un plazo brevísimo. La universidad debía formar a miles de jóvenes y ejercer al mismo tiempo de escaparate de capacidad renovada: carne de NO-DO. Aquella capa histórica se lee hoy como un documento de su época.

Fachadas seriadas de la Universidad Laboral de Cheste, en una imagen de época

Las fachadas seriadas de la universidad, con sus celosías de protección solar, en una imagen de época. Foto: Fundación Docomomo Ibérica.

5. Porque el brutalismo vive su reivindicación y Cheste va en el lote.

Despreciado durante décadas por brusco, gris y colosal, el brutalismo acumula ahora culto, con The Brutalist como fenómeno reciente. La serie KAOS de Netflix convirtió estos edificios en 2024 en el inframundo de los dioses del Olimpo. El complejo funciona hoy como centro de tecnificación deportiva. Su arquitectura sigue atravesando contextos y épocas: la influencia de Le Corbusier y Mies van der Rohe llegó a Cheste de la mano de Moreno Barberá.


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