CIUTAT PRÒPIA / VALÈNCIA / PERSONAS
Serrín y Viruta: el taller que solo fabrica 44 muebles al año y los firma uno a uno.
En Burjassot, un tándem diseña y fabrica mobiliario de autor desde 2017 con una premisa que suena a declaración de principios: madera maciza, inspiración midcentury y producción limitada. Cada pieza sale del taller con número de serie, certificado y una Polaroid que la acompañará toda la vida.
Serrín y Viruta Estudio Creativo: mobiliario de autor.
Taller en Burjassot, València. Diseño y fabricación propios desde 2017.
Producción limitada: un máximo de 44 piezas al año, firmadas y seriadas.
Colecciones: Borinot, Estellés y Mel de Romer.
Elena prepara en el taller los bastidores inferiores de los nuevos Borinots. Foto: @serrin_y_viruta
A medida, sin stock
Cada pieza nace cuando alguien la encarga; no hay series infinitas
Midcentury valenciano
Curvas, frentes sin tiradores y patas que aligeran el volumen
Veta continua
La madera maciza recorre los frentes de puerta a puerta, cajones incluidos
Firmada y seriada
Número de serie, certificado, carta manuscrita y dos Polaroids por mueble
Hay una forma muy concreta de ir contra la obsolescencia programada: hacer poco, hacerlo bien y ponerle nombre y número. En Burjassot, el taller de Serrín y Viruta lleva desde 2017 diseñando y fabricando muebles de autor con esa disciplina. Nada de stock ni de series infinitas. Cada pieza nace a medida, cuando alguien la encarga, y sale del taller firmada, seriada y documentada como una pequeña obra.
La inspiración midcentury se reconoce en las curvas, los frentes sin tiradores y las patas que aligeran el volumen, pero el punto de partida es siempre la vida que va a pasar alrededor del mueble: una colección de vinilos, un tocadiscos que necesita conexión sin cables a la vista, un escritorio que esconde el desorden con un plumier de cierre magnético.
Madera maciza y oficio, sin atajos.
En el taller no hay cadena de montaje. Elena prepara los bastidores inferiores de los nuevos Borinots, esa estructura que no se ve pero que lo sostiene todo, con madera maciza y encajes ajustados a mano. Los frentes recorren la veta de forma continua de puerta a puerta y hasta los cajones, una decisión sencilla de explicar y bastante menos sencilla de ejecutar. Iroko, roble blanco, herrajes pensados para durar: cada milímetro tiene una razón para estar donde está.
Sargentos, encajes y veta continua: un Borinot en pleno ensamblaje. Foto: @serrin_y_viruta
44 muebles al año, cada uno con su Polaroid.
La producción tiene tope: un máximo de 44 piezas al año. Cada una lleva su número de serie y se fotografía dos veces con una Polaroid. Una copia se queda archivada en el taller. La otra viaja con el mueble junto a una carta manuscrita y un certificado con medidas, materiales, acabado, herrajes y fecha de fabricación. Dos archivos paralelos: el del taller, que documenta todo lo construido, y el que se reparte por las casas donde viven las piezas.
Las colecciones llevan nombres de raíz valenciana: Borinot, Estellés, Mel de Romer. Se presentan en Instagram (@serrin_y_viruta), donde el taller cuenta el proceso pieza a pieza, y no es raro que un aparador amanezca marcado como vendido poco después de anunciarse. La web, serrinyviruta.com, resume la filosofía en una línea: un tándem que diseña y fabrica muebles de autor desde 2017.
Mientras el mueble rápido llena las casas de piezas idénticas y desechables, en este taller de Burjassot cada aparador sale con nombre, número y una fotografía analógica que envejecerá con él. El fet a València de toda la vida, con espera incluida.
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